lunes, 21 de septiembre de 2009

* Para Almudena

Mi princesa del alma, será difícil vivir sin tu hermoso rostro para poder besarlo, acariciarlo, contemplarlo... Será muy difícil. Las mañanas de compras por la ciudad ya no tendrán el mismo aroma, sin tu risa, sin tu compañía, sin tu chispeante humor, sin tu mano cariñosa agarrándose de la mía. Te marchas de mi lado, te vas de mi vera. Tu flamante "erasmus" bajo el brazo te empuja hacia otros lugares, ya, en horas, no hay vuelta atrás. Un trozo de tierra donde no estaré yo para esperarte ilusionada, con la paella que, salida de mis manos maternales, tanto te gusta, con mis bizcochos de canela, con mis amorosas palabras de ternura en los momentos más complicados de los exámenes, con todo el amor que te profeso. Deseo que todo lo malo que pudiera ocurrirte, me suceda a mí con creces, pues el mundo necesita personas como tú. Te lo he dicho muchas veces y hoy te lo repito con más intensidad que nunca: eres la mejor amiga que tengo. Nadie sabe entenderme y escucharme como tú y reñirme, valorarme y empujarme a luchar, cuando el mundo se transforma en un caos. La vida no supo bendecirme con una hermana y eso me hizo sentirme desafortunada, no obstante, desconocía la maravilla que el destino me tenía reservada: TÚ, el mejor de los regalos, al que jamás aspiré, ni siquiera en sueños. Mi amada hija, mi hija mayor, la mujer a la que he acompañado en su crecimiento sin apenas percatarme, no dejaré que te escapes de mi vida tan fácilmente pues, allá donde estés, mis pensamientos volarán enloquecidos a tu lado y se ocultarán mimosos en un rincón de tu abrigo. Dibujo para ti, en el firmamento de mis anhelos, la más hermosa de las fortunas con todos los colores del arco iris. Entretanto, yo seguiré esperándote aquí, sentada en mi pequeña silla de anea, escribiéndote versos mientras contemplo las estrellas. Hasta pronto, mi amor.

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