miércoles, 28 de octubre de 2009

* UN VAGABUNDO Y TRES DESEOS

Cierto día, un anciano vagabundo, cuyo nombre nadie recuerda, soñó que el genio de una lámpara maravillosa se le presentaba, de repente, y le preguntaba: ¿qué tres deseos quisieras que te fueran concedidos en la escasa vida que te resta por vivir?Para poder patear bien el pequeño trecho de vida que aún me queda - dijo el hombre-, desearía que jamás me faltaran unos buenos zapatos, con los que proteger mis pies de sus escollos. Las zancadas ya las pongo yo.
En segundo lugar, necesito la luz tenue de un candil, con el que iluminar los rincones del entendimiento. Los pensamientos ya los elijo yo.
Finalmente, quisiera obtener el secreto elixir del olvido, para borrar mis errores y el rostro de mis enemigos.
El maravilloso genio se los concedió.









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