domingo, 24 de enero de 2010

* EL AMOR DE LOS OPUESTOS


Las diminutas prímulas refulgían con exultantes colores, dispuestas a descorrer lentamente el velo de la primavera. Al fondo, observaban radiantes las flores de pascua, recordando los entrañables instantes del cálido diciembre. Lo antiguo rindiendo homenaje a lo nuevo, el gélido frío abrigando los estertores del tempranero marzo... Así los seres humanos también en mis sueños.