lunes, 8 de marzo de 2010

*DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA

Hoy, día 8 de marzo quiero regalar flores a las mujeres de mi vida y a las de otras vidas. Crisantemos para mi abuela por su sobria nobleza y su honestidad; ella falleció de anciana con los cabellos blancos como la nieve y con las manos ateridas por las heladas de las duras tareas agrícolas, desde que con 5 años fuera por vez primera a los campos para trabajar. Diamelas para mi madre por su ternura y entrega firme a los hijos que parió y amamantó; ella vive su octogenaria vejez con el recuerdo de aquellos días en que sus ojos de juventud le permitían enhebrar una aguja. Cómo de feliz consiguió ser, ocultando su cuerpo pequeño tras una máquina de coser desde los 12 años o bordando el ajuar para las muchachas ricas del pueblo o haciendo encajes de bolillos durante la madrugada para comprarle un colchón nuevo a su madre. Su máquina de coser se paró lentamente, hasta quedar definitivamente aparcada en un rincón de su pisito, no obstante, con mimo, ella le limpia el polvo cada día, mientras la acaricia y ambas recuerdan juntas instantes dulces de la pasada juventud que compartieron. Iris blancos para mis hijas pues con ellas he aprendido a ser paciente, extrayendo de mí la complicidad, la empatía, la comprensión e incluso la afabilidad frente a unos tiempos sobre los que necesito reflexionar para entender.
Gracias abuelita, tú me enseñaste a amar el campo, las flores, las mariposas, el aroma a azahar, sin todas esas cosas mi existencia sería un calvario. Gracias mamá, a tu lado aprendí a diseñar, a coser, a cocinar, a imaginar, a intentar crear, a construir... pero, sobre todo y fundamentalmente, a usar mis manos, por las que siento verdadera devoción y a las que considero el mejor regalo venido de la generosidad celestial. Gracias hijas mías, por recibir todo de mí con dulce afecto y admiración (los vestidos que os fabrico, los platos que os cocino, las charlas que os dedico...) consideraré por siempre en vosotras ser los mejores versos que jamás escribiré.
Hojas de laurel para las mujeres de Haití, de Chile, de Estambul, de Burkina Faso, de Sudán, de Irak, de... Hojas de laurel como símbolo del triunfo ante la adversidad, la humillación, la explotación, la violación de los derechos... Porque sé que una revolución en vuestros corazones de mujer os levantará como supervivientes y, sembradoras de un futuro cargado de esperanza, os permitirá dibujar en el rostro una sonrisa nueva.
Hoy 8 de marzo, día de la mujer trabajadora...

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