viernes, 16 de abril de 2010

* DÍA CONTRA LA EXPLOTACIÓN INFANTIL


El 16 de abril de 1995, el niño pakistaní Iqbal Mashib fue asesinado a la edad de 12 años. Vendido por sus padres a los 4 años por las deudas que tenían, por 12 euros y un salario diario de una rupia, se bautizó como cristiano en un país de fundamentalistas islámicos y de un 97% de musulmanes. Trabajando como esclavo conoció a Ehsan Ullah Khan, presidente del Frente de Liberación del Trabajo de Pakistán , e inició una vida militante. Fue asesinado por la mafia de la tapicería, después de múltiples amenazas, por cerrar empresas en las que todos los trabajadores eran niños esclavos. Había sido premiado en Estocolmo y Boston, y el dinero de sus premios sirvió para abrir una escuela. Cuando colocaron la primera piedra, Iqbal declaró su deseo de hacerse abogado para continuar la lucha contra la esclavitud infantil.

En su memoria se concentra la denuncia de asociaciones y colectivos mundiales contra la esclavitud infantil. Algunos hablan de hasta 400 millones de niños esclavos en el mundo, entre 4 y 14 años, de los cuales 165 millones serían menores de 5 años. Guerras, prostitución, explotación laboral, hambre, malos tratos... todo confluye en la vida de estos niños.

Si los niños pobres siempre han trabajado duramente en el campo, hoy también trabajan para grandes empresas multinacionales, a menudo a través de intermediarias y de trabajos en talleres domésticos (coser balones o ropa en casa para vender luego a la empresa que a su vez trabaja para una marca).

En el Estado español se habla de un millón de menores de 16 años trabajando en sectores como calzado, juguetes, agricultura y textil. Además el país está entre los cinco del mundo que más turismo sexual practica con menores, ya que entre 30.000 y 35.000 españoles viajan a Iberoamérica, Africa o Sudeste asiático con el único objetivo de mantener relaciones sexuales con niños y niñas.

En España la campaña contra la esclavitud infantil la lleva a cabo el Movimiento Cultural Cristiano con actos en numerosas ciudades: marchas silenciosas, conferencias de denuncia, acciones solidarias en la calle, etc... Con los años, estas campañas han ayudado a concienciar simbólicamte ciudades como Álava o Córdoba, que tienen monumentos dedicados al pequeño activista de los derechos humanos. En Italia y Latinoamérica hay asociaciones "Iqbal Masih" que mantienen viva su lucha y su denuncia.

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