domingo, 30 de mayo de 2010

* UN PUNTO AZUL...


Hay un pequeño punto azul en el infinito donde las personas no tienen que fingir, donde no existen los números ni las letras, sólo los afectos, donde el aire trae aromas frescos a magnolio y tiempos de silencio, en que el rencor o las dudas no han lugar... Sueño a menudo con la vida, y luego con la muerte, y me parece que la vida y la muerte son espejismos de un ser humano incompleto, inconcluso, timorato, cobarde. Aquí estoy, sigo esperando, porque tú no te animas, a pesar de los silencios dilatados, me gustaría saber dónde radica el colosal imperio de mis miedos, pero no encuentro nada que te explique, sólo tu indecisión. ¡Cuántos años llevo viéndote hacer, decir, pensar como te dicen que debes hacerlo, a cambio de sus miserias! Antes creía que te merecías mucho más, que te infravaloraban, que te criticaban, que te arponeaban, y, sin tú saberlo, te manejaban. Hoy, creo que eres mala. Hoy, creo que formas parte de esa porción de ponzoña que existe en todos los lugares. Y lo que es peor: te gusta. Eres la GUERRA, y por eso, me das asco, un asco antiguo y legendario que casi ni recordaba.

¡NO A LA GUERRA!

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