martes, 12 de octubre de 2010

* LA VIEJA EUROPA


¡Qué gozosa satisfacción ser europeo! Un continente que puede presumir de belleza arquitectónica, cuyas monumentales edificaciones recorren con impresionante lirismo desde las más vetustas reminiscencias helénicas, al postmodernismo más sublime. Una tierra que, testigo fiel de su historia, atesora el pasado con exultante entusiasmo, mientras se erige en el promontorio de una colina altiva, desde la que señalar insignes escritores, insuperables escultores, inigualables pintores, indelebles descubridores, aventureros, políticos, reyes, médicos, antropólogos, sociólogos, deportistas y cocineros, editores y mineros, diseñadores y modistos... Actores, actrices, músicos, agricultores, cineastas y teóricos de la civilidad.
Habría que preguntar si la misma gozosa satisfacción ante el sentimiento de cuanto supone lo europeo nace en el corazón de todos sus ciudadanos por igual. La respuesta lógica debía apoyarse en la contundencia de la ecuanimidad; debería ser, por ende, positiva, por aquello de la igualdad de derechos. También esta Europa nuestra lanza sus vergüenzas al cubo de la basura, donde propende a deshacerse de ciertos seres humanos, sin complejos ni remordimientos, y, por supuesto, con los más "sensatos" argumentos, cargados de salvaje obviedad. Como burro que tropezara con el mismo risco, retorno a la cuestión. ¿Qué pensarán los rumanos si, para más INRI, son gitanos? ¡La vieja Europa, otra vez!

4 comentarios:

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  2. Realmente es vergonzoso ver lo que está ocurriendo en nuestros vecinos del norte, cuando esta tierra nuestra que es Europa no es otra cosa que una gran mezcolanza de diferente gentes y pueblos que siendo autóctonos o foráneos nos han dado su riqueza a todos los niveles para crear esta diversa pero homogénea, de algún modo, Europa. Pero el miedo a lo diferente que nos inunda en esto instantes, especialmente cuando las cosas no vienen bien dadas se nos clava en las almas. Los rumanos (gitanos para más inri) tendrán un pasado más o menos lejano pero son tan europeos como yo o cualquier otro español (¿o es que nuestra sangre no tiene trazas de sangre musulmana, tan lejana como la hindú de los romaníes? ¿nadie sugiere que nos expulsen también a nosotros por nuestros antepasados? Claro, olvidaba que para algunos Europa termina en los Pirineos, aunque solo sea de manera figurada).
    Sobre mis sentimientos por Europa, no hay día en que no añore la tierra donde nací y que tan lejos me queda ahora.

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  3. Muchas veces pensamos que hemos cambiado a mejor porque tenemos más avances técnicos a nuestra disposición, y sin embargo nuestras miserias más antiguas siguen presentes y salen a la luz al primer problema que nos agobia. Modernidad y atavismo se dan la mano en estos tiempos de crisis.

    Me alegra verte por la red. No sabía que tenías un blog, pero no me sorprende. Siempre has sido la literata, la poeta (o poetisa), el depósito de sensibilidad de entre las amistades de juventud. Te seguiré atentamente. Un beso.

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  4. Querido Schevi:
    me ha llenado de alegría ver tu paso por este blog. Aquí tienes tu casa para cada vez que lo desees. También yo pasé ya por tu "casa" y te dejé un mensaje en el que, llena de entusiasmo, te recordaba nuestros años de juventud, dispuestos a ponernos el mundo por montera: nuestra loca pandilla de cachondones, semi-gamberros, nuestras tardes dando el coñazo a Rafa, el cura, en la trastienda de la Parroquia, cómo nos poníamos de tinta haciendo los clichés (¿?)para la revista literaria Creación, las interminables reuniones del grupo cultural "Vientos del Pueblo", los recreos del instituto... ¡Vaya, chico, cómo hemos crecido y qué grandes nos hemos puesto! Cuando tú quieras, montamos una barricada, en honor a aquella época, si puede ser con una cervecita, pues querámoslo o no, picha, nos hemos aburguesado, aunque menos que otra gente, desde luego. Un abrazo.

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