sábado, 27 de noviembre de 2010

* COMO FRÍA ESCARCHA


¿Dónde está tu cara, tu mirada, tu sonrisa...?
Si el día que tomé la foto en Marruecos, pudiera haber consolado a esta mujer que lloraba, si hubiera sabido su lengua... No puedo olvidarla. De hecho, su puesto con cestos de mimbre y gorritos de lana (que ella misma fabricaba con sus manos) estaba en el paso hacia mis diversas rutas y le hacía una foto diaria. No me es posible dejar de pensar por qué lloraría y el modo en que secaba sus lágrimas por debajo del velo. Lágrimas que quizás eran lo único que podía salir de su cuerpo en busca de algo de libertad. No puedo dejar de pensarte.

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