lunes, 13 de diciembre de 2010

* RECUERDOS DE FAMILIA : LOS ONETTI CARRANZA

Aquel día bendito de 1939 el tren de mercancías se detenía en la estación hasta quedar parado definitiva y lentamente. Un hombre, deteriorado y envejecido, sin ser viejo, se apeó del tren, dirigiéndose, con un atillo liviano a las espaldas, hacia la casa de sus familiares. Era imposible, no podía ser él, exclamaron todos, debía ser un fantasma, que venía del otro lado para advertirles de una desgracia próxima. Sí, era Francisco Sánchez Muñoz, padre de la abuela Josefa, que había huido durante la guerra civil a Jaén, temiendo por su vida, mientras todos le habían dado por muerto. Su simpatía por el bando republicano motivó que las cientos de cartas, escritas a su esposa e hijos, jamás llegaran a su destino. No era otra cosa que la venganza de un cartero que lo conocía y a quien, cansado de haber jugado con él toda su infancia y bebido miles de cafés en las tardes juveniles, un día le dijeron que Francisco era su enemigo.
La abuela Josefa Sánchez Colomé, huérfana de un padre que no había muerto, relata cómo la guerra la sorprendió cuando contaba sólo 8 años de edad. Asustados por las balas huyeron al campo y recuerda cómo una de esas balas fue a dar en el moño de su madre, destrozándoselo por completo. Revive en ella el miedo, la huída, la ausencia de un padre silente y sus ojos se emocionan embargados de tristeza.
José Onetti Rosa y Encarna Olmo Olmo recuerdan las cartillas de racionamiento, el sabor de los garbanzos, escasos y escurridizos en el plato, cuando los había, así como las fatiguitas de los 9 años, guardando ganado. Pepe dice que la guerra fue dura y el hambre traicionera pero que, a pesar de todo, tuvieron mucha suerte porque, por fuertes o por afortunados, pudieron continuar viviendo.

No hay comentarios: