jueves, 10 de febrero de 2011

* DíA INTERNACIONAL DEL ENFERMO


Ojalá a partir de mañana (día internacional del enfermo) pudiéramos entender:
* su extraño paso al caminar y sus manos torpes;
* que aunque sus ojos brillen, su mente es lenta;
* que sus oídos tienen que esforzarse para comprender lo que oyen o leer en nuestros labios;
* que aunque sus ojos miran, no ven la comida que dejan caer fuera del plato;
* que es difícil convertir en palabras sus pensamientos;
*que su corazón siente, aún cuando no pueda expresarlo;
*que los que respetan y aman su forma de ser, olvidando cómo quisieran que fuese, son sus verdaderos amigos;
*lo estupendo que resulta que lo escuchemos, sabiendo que él también tiene algo que decir;
*que aunque sea un enfermo psíquico o físico agradece que respetemos su derecho a la vida o a una existencia de calidad, como la de cualquier otro ser vivo.
Los enfermos son la cerca que delimita la delgada línea que separa la vida de la muerte, el gozo del sufrimiento, la salud del padecimiento; reparar en ello es el don más hermoso que se nos pueda conceder, pues en la medida en que seamos capaces de empatizar con el que sufre, responsabilizándonos de su dolor, nuestro corazón se hará grande y fuerte, al tiempo que una caudalosa casacada de satisfacción inundará lo que somos. Ojalá yo sea capaz de llevar a cabo estas sentencias el tiempo que me reste por vivir.

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