lunes, 10 de octubre de 2011

* LA ABUELA CARMELA

La mujer comprendió que aquel volumen de agua que mojara sus tobillos no procedía de los cielos. Los últimos días de septiembre lanzaban sus huesos contra los campos de algodón, en que una muchacha portaba un saco repleto de madejillas. El sol se empeñaba, testarudo, en calentar las lomas del hermoso valle sureño. Pero no, se repetía ensimismada, la humedad que empapa mis rodillas no es producida por las pisadas a inexistentes charcos. No ha llovido aún, el otoño se resiste a irrumpir y la aridez sobre la tierra esculpe secos dibujos. Es verdad, debería de llover. Entonces... por qué estoy mojada? La mujer apartó, no sin serias dificultades, su saco, en cuyo interior iría depositando parsimoniosa las nacaradas bolitas de algodón. Sus faldas estaban empapadas por un líquido sanguinolento. Era la madre de mi madre que daba a luz en los campos a su séptima hija. Después, limpió con la blusa la carita de la recién nacida y se marchó a su casa caminando. Caería la noche cuando el resto de la familia supiera que otro hijo aumentaba en una las bocas que alimentar. Por eso, al día siguiente, antes de la amanecida, la misma mujer del día anterior volvió a colgar su saco sobre la cadera, olvidando los recientes y perturbadores dolores del parto, para nuevamente llenarlo con blancas bolas de algodón.
Así han sido y son muchas de las historias de las mujeres de mi tierra. Mañana, 11 de octubre, se celebra el día de la mujer rural. Gracias a todas. Vuestra lucha encarnizada ha sido la responsable de que muchas de nosotras hayamos podido ir a la universidad.          

2 comentarios:

  1. Este magnífico y conmovedor relato, me ha hecho reflexionar sobre nuestra situación actual. Se ha pasado tras largos siglos de penosidades y vicisitudes maternas, a conseguir en muy poquitos años tener unos meses remunerados tras el parto, horas de lactancia, excedencia laboral, etc.; se ha inventado una nueva especie familiar - el abuelo canguro - e incluso en un afán de que los hijos sigan alimentándose con nuestra leche materna, la hemos congelado para poder aprovechar mejor el fin de semana y "descansar" lejos de casa. ¿Tendremos derecho a quejarnos de algo?. La única pena que me queda es que con la crisis desapareció el cheque bebe. Ánimo y nunca penséis que cualquier tiempo pasado fue mejor. Juan Carlos Álvarez

    ResponderEliminar
  2. Querido Juan Carlos, qué tal estáis? Espero que todo marche muy bien. Me ha dado una gran alegría verte por aquí, afirmando con la clarividencia que te caracteriza verdades que casi nadie valora ya. Considero que, frente a las mujeres-madres-esposas-trabajadoras de otras épocas, a quienes apenas se les daba opciones para elegir; hoy, la mujer tiene, en general, la posibilidad de la elección para poder ser protagonista de su vida. no obstante, contemplo con cierta tristeza cómo hay muchas chicas jóvenes a las que los conceptos de cultura, autonomía, independencia, crecimiento personal, etc no les interesa. En este sentido, teniendo en cuenta el esfuerzo hecho por toda una sociedad que nos precedió, me resulta una regresión, una traición a aquellas abuelas dignas y luchadoras.
    Cualquier tiempo pasado no fue nunca mejor, es verdad; los clásicos, no en balde, reivindicaban el CARPE DIEM.
    MUCHOS BESOS PARA TODOS.

    ResponderEliminar