viernes, 27 de enero de 2012

* LAS LÁGRIMAS DE AMALIA

"No puedo prometerte nada." Respondió contundente a su hijo y prosiguió "¿Cómo te voy a jurar amor eterno, si ni siquiera me quiero yo misma? ¿Con qué armas voy a luchar por tu respeto, si yo no me lo guardo? ¿Qué fidelidad puedo ofrecerte, si me falta toda hacia mi persona? Cuando no sentimos por nosotros mismos el debido amor, carecemos de toda dignidad para amar a los otros."
 Hoy ha vuelto a llorar, mojando la almohada por la niña que fue, por los sueños que, prendidos de sus pequeñas alas, quedaron sin cumplir; por los miedos que enquistaron su corazón, impidiéndole volar; por lo mucho que sus manos y su cuerpo habrían de trabajar a lo largo de toda la vida. Hoy ha llorado por la adolescente que fue, por el brillo de sus ilusiones, ya apagadas ahora; por los trazos de un sendero que, a veces, equivocó su ruta. Ha llorado, sí,  por la poca tolerancia que se dispensa a veces; por los desprecios con que se maltrata; por los desaires y los impúdicos reproches a que somete su cuerpo asustado. Ha vivido la senda de la vida con la certeza de millones de errores, pero le ha faltado tiempo de reposo en sus entregas, en sus amorosos detalles, en sus manos pequeñas tendidas a los otros. Por eso, hoy, de nuevo, Amalia intentará abrazar con todas sus fuerzas a la niña que fue, para así poder respetar el mundo que la anciana del mañana quizás algún día pueda llegar a tener.
Al final, el paso del tiempo, transformado en olas de mar, borrará las huellas de todas sus pisadas...



No hay comentarios:

Publicar un comentario