No deseo vuestro oro, prefiero alimentos para todos los hombres de la Tierra; no necesito vuestro incienso, traed paz y cobijo para todos los hombres de la Tierra; no ansío vuestra mirra, dejad en su lugar cultura para todos los hombres de la Tierra. Y si acaso olvidarais los anhelos esparcidos en esta breve misiva, sabed que cerraré a cal y canto los cerrojos de mi corazón.

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