miércoles, 21 de marzo de 2012

* OSCURO OBJETO DE DESEO

Desde hace tiempo estoy triste y enfadada. Además padezco una enfermedad de serio diagnóstico y grave curación que consiste en sentirme seca, sin fuerzas ni ganas de escribir, estéril. Cuando, sin razones aparentes, me ocurre esto, me obligo a pararme, a mirarme al espejo metafórico donde habita mi verdadero yo y, contemplándolo fijamente a los ojos, preguntarle, reprocharle, discutirle, increparle...
Hoy lo he vuelto a hacer y la repuesta que me ha dado ha sido muy precisa. Llevo 24 años, la edad de mi niña Almudena, trabajando en la enseñanza secundaria. Los mismos años que he tratado con abnegación y entrega de hacer asumir a los alumnos valores fundamentales como: ser buenas personas, honrados ciudadanos, sensibles a la trascendencia, a las creencias, a la fe, a la verdad, a la solidaridad... La integridad.
A diario saltan a la luz pública noticias de políticos corruptos que resultan diametralmente opuestos en sus conductas a lo que llevo dos décadas y media tratando de enseñar. Son informaciones demoledoras. Gente que aprovecha su cargo, entregado con suma confianza por el pueblo, que inocentemente le ha creído, y que se dedica a profanar las arcas públicas para gastar con algún colega 25.000 euros mensuales en cocaína. ¿Buenas personas, honrados ciudadanos, trascendentes, creyentes, solidarios...? Desintegrador.
Esto me ha respondido el espejo de mi yo: Mari Carmen, eres una zafia, ridícula e ingenua.
Con esta gentuza es imposible. ¡Y me importa una mierda de qué signo político sean! No tienen derecho a destruir los cimientos de lo que ha sustentado mi trabajo durante toda la vida. ¡Estafadores!
Y ahora tenemos que pagar entre todos la crisis... 

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