miércoles, 13 de febrero de 2013

EN FAVOR DE LA NOVIOLENCIA

Dejarse humillar no es sinónimo de pretender humildad, porque si a una persona se la intenta someter atosigándola de manera despiadada, sin permitirle cuestionarse, sin empatía alguna, sin escucharla, sin prestarle asideros ni apoyos referenciales, destruyendo los cimientos de su seguridad, minando sus criterios personales... En realidad, se está anulando su dignidad y ése nunca puede ser el camino hacia la humildad. Por eso, NO A LA HUMILLACIÓN.

4 comentarios:

  1. Corren malos tiempos para eso, Mari Carmen. No hay peor humillación que privar a la persona de trabajo, sustento y casa. Saludos

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  2. Es verdad, Andrés. Peor aún la consecuencia que está teniendo sobre muchas personas, que deciden que sus vidas no valen nada y se las quitan. No sé cómo estará la conciencia de quienes tengan alguna responsabilidad en ello. Sería quizás bueno plantearse dónde está la honestidad, la compasión, la solidaridad, el respeto...? Un abrazo

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  3. Bueno, yo digo como Andrés, corren malos tiempos, ahora la humillación es como los caramelos que ponen en los bancos.
    Después de meternos en el saco de CACA, nos van dando pequeños o grandes, según se mire, humillantes favores con los que convencernos de que vamos a mejor.
    Esto no solo es aplicable a lo que pasa en nuestra sociedad actual, es la forma en que también estamos aprendiendo a actuar todos, porque es lo que nos enseñan en todas partes.
    Quizás supervivencia o quizás suicidio colectivo? No lo sé.

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    1. El suicidio colectivo o individual no es nunca una opción, ni buena ni mala. Los ciudadanos de este país tienen que aprender que la vida siempre mira hacia adelante y así debe seguir siendo. El resto del mundo no debe quedarse contemplando lo que les ocurre a otros y eso sí está pasando. Es lo peor, bajo mi punto de vista.
      Gracias por comentar.

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