lunes, 3 de junio de 2013

* DESTINOS DESOLADORES

Si las mañanas fueran limpias, no habría turbulencias en el aire y las mujeres estarían a salvo en  brazos de maridos no homicidas. 
Si la primavera ofreciera flores en cada rincón de la Tierra, el hombre no escupiría barro con su ira, permitiendo a los niños dormir felices en plácidas camas de cariño y a Mario no le hubiera anegado los ojos en sangre su propio padre.
Si las tormentas no oscurecieran el horizonte de los cielos, no habría quien engaña a nuestros ancianos para apoderarse de los ahorros de toda una vida, ganados con abnegación, renuncia, sudor y lágrimas. Les provocaría compasión.
Si las aguas de los ríos fuesen transparentes, no dibujaríamos espejismos de mentira y corrupción sobre el blanco lienzo de la política, mientras hay miles de personas presas tras las garras del hambre y la necesidad.
Amar la vida es lo único que me ofrece garantías de querer continuar viviéndola, aun sabiendo que hay circunstancias que no puedo cambiar, personas cuyas actitudes no dependen de mí y pensamientos que estoy dispuesta a positivar. Solo así la existencia se hace habitable, equilibrada y, tal vez, medianamente feliz...
... Aunque me cuesta mucha tristeza pensar que mis hijas, tras años de lucha universitaria y combativos envites contra la adversidad, con la perseverancia y la renuncia como únicas armas, tengan que marcharse muy lejos para encontrar su destino. 

2 comentarios:

  1. Muy razonable tu disertación pero no te sientas triste que todo tiene su fin y la crisis y la mala leche también. ¡Ya lo verás! Recuerda que lo último que se pierde es un amigo.

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  2. Afortunadamente en este caso del que hablamos, amigo, es una suerte pensar que todo tenga algún día su propio fin. Gracias por tus ánimos.

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