viernes, 22 de noviembre de 2013

* PREGÚNTATE SI ERES FELIZ Y DEJARÁS DE SERLO...

Expiro lenta y profundamente, mientras me digo: "No pasa nada". Puedo soportarlo. Es bueno que deje que la emoción viva en mí todo el tiempo que necesite. Es energía negativa que necesita salir de mí, si lo evito, se quedará dentro y me hará daño. 
Es bastante lógico pensar que, en muchos casos, la depresión tiene que ver con aquellas actividades, situaciones, personas o emociones que trato de evitar, ya que esto es origen de frustración y conflicto interior. 
Aunque no sea plenamente consciente de las consecuencias de la evitación, internamente vivencio un estado de pérdida, de mutilación, me estoy perdiendo algo importante de mi propia vida al no enfrentarme a lo que me genera malestar. Aspectos muy importantes de mi vida han sido dejados a un lado por estos miedos y el tiempo no hace otra cosa que consolidarlos. 
Por otra parte, me empeño en no reconocer mi propia evitación ya que esta toma de consciencia es dolorosa y frustrante (el individuo evita reconocer su evitación) y ahí es donde, cuando las condiciones se dan, suelen aparecer los síntomas nerviosos como la ansiedad o la depresión.
Aunque la evitación no dé lugar a una problemática psíquica importante, sí supone ya de por si un importante empobrecimiento vital, puesto que el ser humano renuncia a parcelas de su vida que son importantes.
La evitación es un mecanismo defensivo para no sentir angustia, ansiedad, o sentimientos adversos, pero el resultado es equivalente al que se podría obtener cuando un individuo, para no sentir el dolor de un brazo dolorido, opta por mutilárselo.
No pienso seguir mutilándome ni un solo miembro más. Me voy a dejar sentir, sin atemorizarme por lo que siento...

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