viernes, 30 de octubre de 2015

* MADEIRA

Llueve y las gotas de agua dibujan las sentencias mustias de estos días sin jacintos en flor, de estas débiles manos incrédulas que amordazan mis lamentos con angustias sordas. 

El corazón sin horizonte azul... 
El atardecer sin aroma a mar...

"La Naturaleza NO es sabia", sino la hija pródiga de este buen Dios al que ruego clemencia y caridad.
Porque mientras contemplo las lacerantes aristas de este tiempo, resbalando entre mis dedos sangrantes, la Naturaleza, infame e indecente, remanga sus faldones de zorra adúltera para recostarse con torpeza inquebrantable entre los brazos del Mal.


La Naturaleza NO es sabia, me repito una vez más...

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