viernes, 26 de agosto de 2016

* DEL ÁLBUM DE MARIPOSAS QUE ME REGALASTE

Las noches del verano se han marchado, una vez más, imperceptiblemente, como huye la energía juvenil entre las manos lánguidas de la inexorable ancianidad.
Aún puedo percibir la magia de los recuerdos con sus dedos seductores acariciando mis fisuras, embriagándome los sentidos de nostalgia, mientras Selene apaga, hacia el amanecer, su luz de farol y la brisa expande taciturna el aromático estertor de los últimos jazmines. Y veo al abuelo, pequeño y jacarandoso, contemplándola con sus ojos de letanía, abrazado por la silla de ruedas, que lo ató a la tierra hasta su fin. Ella dejaba reposar sus postres sobre el alféizar de la ventana… Efluvios de arroz con leche, perfumes a mermelada, fragancias a vainilla eran transportados con mimo por el viento del atardecer, inundando con deleite la calle donde vivían. Sus confituras reunían, junto a aquel ventanal de las delicias, a los chiquillos del barrio, cuyos ojos horadaban con gula las tartaletas de crema o los canutillos de turrón. Yo rendía culto con idéntico ímpetu a sus manos pasteleras y a la verbigracia de sus sabias palabras. “Combatir las contrariedades de la vida precisa el vigor con que se baten las claras de huevo para obtener blanco merengue”,  me decía.  Y continuaba, “Ser feliz requiere la disposición que se exige para transformar simple agua y azúcar en exquisito caramelo”... Un día las tarteras desaparecieron del alféizar, robando con su ausencia la esencia de aquella calle y los niños jamás volvieron a reposar sus manitas sobre el viejo ventanuco. Con ellos se fueron también las parsimoniosas lagartijas, los gatos maullando sobre los tejados, el silencio insomne, los fantasmas tras la oscuridad, el pozo fresco, los geranios en flor...

Las noches del verano se han marchado, lentas y sinuosas, como se escapa nuestro tiempo, como se aleja la vida.  

6 comentarios:

  1. Encantado de leerte. Bienvenida a esta tu casa. Besos.

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    1. Muchísimas gracias. Retorno, a ratos, al sendero. La vida no siempre permite el regreso a los lugares amados, con su torrente nos arrastra por escarpadas laderas. Sin rumbo y sin destino. Un abrazo.

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  2. Respuestas
    1. Cuando el ánimo, las circunstancias y el dolor no me lo impiden. Muchos besos.

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