jueves, 27 de febrero de 2014

* SOBRE RISAS Y REQUIEBROS



  1. La vida no es más que el discurrir sigiloso de alegrías y quebrantos, que el cauce trepidante de los días va depositando en nuestras orillas. A veces, la turbulencia del fondo cenagoso de este río, que es el vivir, enturbia las límpidas aguas de nuestros sueños, convirtiendo el caudal en un estanque de lodo. Sin embargo, tras el lluvioso invierno, el estío trae, con la mágica luz de sus amaneceres, remansados instantes de sereno regocijo...

    Hoy han operado a mi perrita de un cáncer de mama, por eso, he arrastrado mis horas con desgana, malviviendo en la tristeza, como si de una caverna oscura la existencia se tratara. No obstante, el atardecer vino hasta mí revistiendolo todo de esperanza y, tras una llamada, supe que el Área de Cultura del Ayuntamiento de la ciudad quiere hacer un homenaje a mi labor literaria en la última semana de mayo, durante la celebración de la feria del libro. 

    ... Aunque la mañana trajera de su mano amargos efluvios...

* MICRO RELATOS DE TERROR




Bajo el nombre de MICRO RELATOS DE TERROR, los alumnos de primer curso de bachillerato realizan, en el seno de la asignatura de Lengua y Literatura españolas, una colección de relatos de terror y misterio que, tras ser revisada, es considerada digna de ser publicada.
De este modo, su trabajo se ve recompensado cuando tienen, por fin, la ocasión de poder tocar el resultado de tan noble esfuerzo. Los fondos que recauden con la venta de los ejemplares revertirán en beneficio de la visita a París que llevarán a cabo como actividad viaje de estudios.      

sábado, 15 de febrero de 2014

* MIENTRAS LLUEVE...

  1. Llueve y sus diminutas gotas resbalan por mi rostro, tratando de consolar en él los surcos de penas antiguas, al mismo tiempo que con sus caricias tibias me anuncian dichas venideras. La lluvia siempre limpia y recompone los recovecos sombr...íos del alma. Charcos anclados en las fisuras del pavimento me invitan susurrantes a retornar a la inocencia de mi niñez y así, desprovista del peso de los años, comienzo a brincar con descuido, salpicándolo todo hasta empaparme por completo. El precio de la locura no siempre es demasiado alto y, en esta ocasión, las suelas de mis viejas botas de ayer saltan en pedazos. Debo despojarme sin remordimientos de ellos, vetustos y deteriorados, de modo que entro en la zapatería más cercana para adquirir zapatos de futuro. Cuando salgo, el sol brilla luminoso y azul como en los limpios amaneceres de abril y pienso: qué no es capaz de inventar la banca...